
Sobre Nosotros
De un sueño familiar a un legado de calidad

En Beto Botas, cada par lleva consigo una historia. Mi nombre es Roberto Domínguez, pero muchos me conocen como Beto, y mi viaje comenzó desde muy joven, cuando me vi obligado a dejar la secundaria para convertirme en el pilar de mi familia. Desde ese momento, el emprendimiento se convirtió en mi vocación. Comencé con trabajos humildes, como lavar carros, ser mesero, vender dulces y abrir una pequeña paletería. Lo que siempre supe es que mi propósito no era solo vender productos, sino ofrecer el mejor servicio posible a mi comunidad y crear experiencias únicas y memorables para cada cliente.

En mis primeros años, durante la década de los 70, no contaba con más que mi camioneta. Con ella, me aventuré en el mundo de las botas, viajando por todo México, recorriendo diferentes pueblos y comunidades. Vendía de manera ambulante, de casa en casa, y ofrecía mis productos en las escuelas. Fue un comienzo humilde y difícil, pero la pasión por lo que hacía y mi enfoque en ofrecer la mejor calidad me fueron abriendo las puertas. En ese entonces, mi objetivo no solo era vender, sino también ganarme la confianza de las personas. Fui aprendiendo sobre la industria de las botas, los diferentes materiales y la importancia de brindar productos que no solo fueran visualmente atractivos, sino también cómodos y duraderos.
Con el tiempo, me decidí a ir más allá y, en 1983, logré abrir mi primera tienda en el centro de Parral, un sueño hecho realidad. Con el paso de los años, la tienda creció y, con ella, el reconocimiento de nuestra marca, alcanzando niveles locales, estatales, nacionales e incluso internacionales. El nombre de Beto Botas se hizo tan reconocido por su calidad que muchos otros comercios comenzaron a usar nuestro nombre como sinónimo de excelencia. Sin embargo, somos los únicos y originales fundadores de Beto Botas, habiendo registrado la patente de nuestra marca y nombre en los años 2000 en México, consolidando nuestra posición como pioneros y auténticos representantes de la calidad.

Mis innovaciones no solo se reflejaron en la calidad de nuestros productos, sino también en la forma en que publicitábamos nuestra marca. Fui el primero en usar la radio local para dar a conocer nuestro famoso eslogan: “Y como dijo Beto Botas, quítese esas y póngase otras”. Esta estrategia fue un claro ejemplo de cómo, con esfuerzo y dedicación, es posible lograr un reconocimiento significativo dentro de una comunidad.
Hoy, después de más de 40 años de historia, la tienda sigue siendo administrada por mi familia, quienes siempre han sido mi apoyo incondicional desde el principio. Mi esposa, mis hijos y la comunidad que nos ha respaldado son los verdaderos motores de lo que es Beto Botas hoy en día. Cada cliente es parte de nuestra familia, y por ello, nos comprometemos a seguir brindando la mejor calidad y servicio. El legado continúa, porque como siempre digo: “Quítese esas y póngase otras”.

